¿Se hicieron propósitos en año nuevo, hace apenas dos meses? ¿De cuántos se han olvidado ya? Si siguen fumando y ya se han saltado el gimnasio, culturizarse puede ser una buena alternativa de propósito cumplido. Aprovechando que se acaba de estrenar una exposición imprescindible en el museo Thyssen-Bornemisza, he recopilado algunas muestras de 2010 que no quiero perderme:
'Deshielo en Vétheuil', una de las obras de Monet que se exponen en el museo Thyssen-Bornemisza
- El Monet más abstracto: El museo Thyssen-Bornemisza y la Fundación Caja Madrid inauguraron hace unos días la exposición Monet y la abstracción. La muestra, que recoge maravillas del artista como la que se ve en la imagen, propone acercarse al pintor desde una nueva perspectiva, brindada por su lado más abstracto. Se estructura, además en varios apartados e incluye obras de artistas que se vieron influenciados por la forma que tenía Monet de entender la abstacción. Así será más fácil contemplar las conexiones entre todas las obras.
- De cualquier rincón del mundo: El espacio dedicado al arte del Canal de Isabel II en la madrileña Plaza de Castilla, es decir, donde estaba la exposición de Star Wars, se fija ahora en los Tesoros de las Culturas del Mundo. La exposición, que cuenta con la colaboración del British Museum, se compone de casi 300 piezas. Proceden de todos los lugares del mundo, desde Europa hasta Oceanía, pasando por Oriente Medio; y datan de un amplio abanico de épocas, desde la Edad de Piedra hasta el Renacimiento, pasando por la Antigua Mesopotamia. El Canal ofrece, además, una serie de actividades didácticas para niños y adultos. Estará en España hasta el 10 de mayo y la entrada general cuesta seis euros.
- Los Sex Pistols también son artistas: La nostalgia ochentera no es sólo una moda, al menos para elMuseo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (Musac, en León). Allí se está exponiendo Loud Flash. Punk británico sobre papel. The Mott Collection,una muestra que pretende analizar los principales aspectos estéticos y políticos del Punk en Reino Unido en los setenta y los ochenta. Lo hace, además, mediante fotografías, carteles e incluso flyers, recopilados por el artista Toby Mott. No se deje llevar por el prejuicio. Según el Musac, los punkies ejercieron una influencia sobre el léxico visual del arte contemporáneo que no es baladí. Se podrá ver hasta el 28 de marzo.
- El estrés es bello: El museo Reina Sofía estrenará el 9 de junio una particular visión fotográfica de Nueva York. La exposición Manhattan: uso mixto, que también se compone de vídeos y otros recursos plásticos, arranca con el fuerte proceso de desindustrialización que vivió la Gran Manzana a finales de los setenta. Y reivindica, a través de todas sus piezas, la vertiente estética de todo espacio urbano.
- De la Tate al Prado: El Museo del Prado inaugura el 22 de junio Turner y los maestros. La muestra recoge algunas de las obras del artista británico Joseph Turner, considerado por muchos como uno de los fundadores del impresionismo. La exposición, que ha pasado por la Tate Britain y se puede visitar actualmente en París, pretende poner de manifiesto el profundo conocimiento que tenía el artista de los grandes maestros antiguos, como Rembrandt y Rubens. Estará en Madrid hasta el 19 de septiembre.
Uno de los cuadros de Soraya Cartategui que se exponen en el hotel Hospes de Madrid
Cuando se hace una escapada de fin de semana, lo normal es viajar, aunque sea cerca de casa. ¿Y si el viaje fuese en el tiempo? El hotel Hospes de Madrid, uno de los más elegantes de la capital, y la galerista Soraya Cartategui, especializada en pintura holandesa y flamenca de los siglos XVI y XVII, proponen hacer un viaje sensorial al Siglo de Oro.
Evidentemente, no hay máquina del tiempo ni vestidos de época. Pero sí arte y buena comida. Cartategui ha seleccionado algunas de sus mejores obras del Siglo de Oro holandés, entre las que se encuentran el Vaso con flores de Hieronimus Galle que se ve en la imagen y Fragata holandesa y barcos de pesca delante de la costa de Vlissingen, un óleo sobre tabla de Jacob Adriaensz. Lleva exponiéndolas en el hotel desde el lunes.
Senzone, el restaurante del Hospes en el que ha trabajado la gran sumiller Rut Cotroneo, ha querido aportar su granito de arena. Y ha preparado unas jornadas gastronómicas compuestas de platos inspirados en lo que se comía en Holanda por aquel entonces. Entre sus seis platos se encuentran la anguila en verde, ostras en escabeche con alcachofas, paloma salvaje asada con endivias y unos imprescindibles mejillones con salsa holandesa. Lo rematan un plato de quesos y una tarta de manzana especiada y tienen un precio de 66 euros por persona. Eso sí, sin IVA. Los vinos, un Rueda y un Crianza de Rioja normalitos, es el único punto flaco que veo. Una propuesta original, aunque hubiera sido española, habría redondeado el menú.
La exposición y las jornadas gastronómicas finalizarán este domingo, justo cuando Arco, uno de los eventos imprescindibles del arte contemporáneo, cierra sus puertas. Quizá no tengan el mismo poder de convocatoria ni reúnan a tantos expertos en pintura, fotografía y performances. Pero son una opción curiosa para quienes no pillen las moderneces del arte contemporáneo, quieran visitar uno de los mejores hoteles de la capital… y quieran viajar con la vista, el olfato y el gusto al Siglo de Oro holandés.
El restaurante Le Sud, con el sello de Paul Bocuse, se encuentra en el hotel Mandarin Oriental de Ginebra
Mientras medio mundo espera impaciente el final de Perdidos, Matthew Fox, el actor que interpreta al doctor Jack Shephard en la serie, anuncia cosméticos de L’Orèal para hombres. Es una prueba más de que, desde hace tiempo, la estética y el bienestar ya no son sólo para ellas. Muchos hoteles, spas y centros de bienestar se han subido al carro y ofrecen tratamientos, algunos de ellos orientales, especiales para hombres. Por ejemplo, Qualia Centre Wellness, un spa urbano en Figueras (Gerona), cuenta en su carta con tratamientos faciales, corporales y de manos y pies sólo para ellos.
postado por el tópico, o por lo que se podría entender como los gustos masculinos de toda la vida: un cochazo, whisky y trucos para impresionar a las féminas. Le han dado la forma de un paquete turístico para dos personas y lo han llamado What men want. Incluye lo siguiente:
- Dos noches con alojamiento y desayuno en una de las habitaciones Deluxe del hotel. Éste, por cierto, me encanta: es muy de ciudad pero tiene mucho encanto a la vez. Y, además, sus vistas al Ródano son preciosas y está a dos pasos del casco antiguo.
- Amenities de bienvenida con cosméticos de la marca Nickel Men, puros de chocolate y la guía de Ginebra Le Petit Futé.
- Un día entero de alquiler de coche. Los afortunados que disfruten de este paquete podrán elegir entre un Range Rover o un Porsche Panamera.
- Un curso de cocina conducido por el chef James Norman que lleva por título -ahí es nada- Cómo impresionar a tu novia.
- Un crédito de 200 euros para cenar en uno de los restaurantes del hotel. En mi opinión, cualquiera de ellos sería una buena opción, ya que en el hotel se come (y se desayuna) francamente bien. Pero si yo tuviera que elegir uno, me decantaría por Le Sud, una brasería con el sello de Paul Bocuse, uno de los referentes de la alta cocina internacional.
- Una cata de whisky o de coñac en Mo Bar, el exclusivo espacio para tomar una copa del hotel, famoso por sus cócteles.
- Acceso VIP y champán en Gold & Plantinum Club, uno de los garitos más exclusivos de la ciudad, en el que, por supuesto, el glamour está asegurado.
La oferta estará disponible para todo el año y su precio, para dos personas, es de 2.100 euros.
La única pega que encuentro es que el hotel puede dejar de lado a chicas amantes del motor, de los destilados e interesadas en ganarse a su pareja por el estómago. Yo no he oído de ninguna, pero seguro que haberlas, haylas.
Las tapas y los vinos coparán su atención en la barra de La Cruzada
En los vagones del Metro de Madrid, hay carteles con fragmentos de obras literarias. En las paredes de La Cruzada, una céntrica taberna que reabrió sus puertas en verano, las paredes están adornadas con artículos de periódicos antiguos. Cuentan, entre otras historias, cómo al rey Alfonoso XII le gustaba escaparse del Palacio de Oriente y pasar por allí para tomar algo tranquilamente.
El emprendedor Ricardo Martín ha dado un nuevo impulso a La Cruzada, que fue fundada por un aguador en 1827 y que, según cuentan en el establecimiento, era frecuentada por escritores como Benito Pérez-Galdós y Pío Baroja. Martín ha querido mezclar tradición e innovación en el renovado local. La primera viene de la mano de la decoración, en la que se han respetado muchos elementos de una taberna de las de toda la vida. La innovación va de la mano de los fichajes que ha hecho para la nueva etapa: dos chefs y el sumiller Iván Vara del prestigioso Goizeko Wellington.
La Cruzada se compone de un restaurante a la carta, con un precio medio de 60 euros por persona, en el que me llamó la atención una mesa con referencias imprescindibles de destilados: los maltas The Glenrothes, The Macallan e incluso el particular Laphroaig; el bourbon Maker’s Mark y la ginebra Citadelle. Pero lo destacable, en mi opinión, son las tapas y los vinos. Los caldos en la carta del restaurante son más de 700. Vara, además, se ha molestado en incluir una pequeña información en cada una de las referencias, como la nota de cata, por lo que sólo curiosear debe ser entretenido para el comesal aficionado.
Y, en la barra, el entretenimiento principal es observar las botellas que componen la selección Los100 Magníficos de La Cruzada, elaborada por Vara y que lucen orgullosas tras una cristalera. Entre ellas hay exclusivos clásicos como Pingus, Abadía Retuerta y Vega Sicilia. Además, los responsables del local seleccionan cada poco tiempo 16 referencias. Y las sirven por copas, algo que se ya se echaba de menos en la hostelería española, mediante unos dispensadores de nitrógeno que paralizan el ciclo del vino y ayudan a su conservación una vez esté abierta la botella. De la escueta pero suculenta carta de tapas gourmet me encantó la tortila de patata con cebolla caramelizada. Vigilen la hora a la que acuden si quieren probarlas todas. Hay algunas que no se sirven si la cocina está cerrada.
En definitiva, una buena opción para tomar una buena tapa y una copa de buen vino. Y, sobre todo, para respirar Historia. ¿No presumen en Cañas y Tapas de estar abiertos desde 1989?
Hoy me he enterado por Marta Fernández Guadaño, periodista de Expansión que tiene un gran blog de gastronomía en la web del periódico, de que la cumbre Madrid Fusión prestará atención a Internet. En el encuentro, una de las citas imprescindibles en el mundo de la gastronomía, se celebrará una conferencia en la que se debatirá sobre las posibilidades que brindan las redes sociales, y en concreto Facebook, para desarrollar el negocio de los altos fogones. Los cocineros Andoni Aduriz, del genial Mugaritz; Ramón Freixa, de Freixa Tradició; Quique Dacosta, de El Poblet, y Francis Paniego, de Echaurren, serán los maestros de ceremonias en la charla.
Muchos de los grandes chefs españoles se han subido de buen gusto al tren de las redes sociales. Facebook está lleno de páginas de grandes restaurantes a las que es posible sumarse, como la del propio Echaurren, y de perfiles que te agregan gustosamente como amigo, como el del restaurante Calima, en el Hotel Meliá Don Pepe de Marbella y conducido por Dani García, con mucho talento. Y el caso es que es algo que me sorprende. Por un lado, porque las redes sociales son sinónimo de retroalimentación. Y eso, en muchas ocasiones va acompañado de agrias críticas que no suelen ser compatibles con algunos grandes egos gastronómicos. Y, por otro, porque los blogueros han cogido una ventaja que, en mi opinión, va a ser difícil de igualar.
Creo que los internautas, sobre todo, se han hecho fuertes en el terreno de las recetas. Recetas de rechupete, por ejemplo, ofrece grandes ideas para soprender y quedar como reyes cuando se invita a gente a cenar a casa. Directo al Paladar, que sigo desde hace años, es muy completo e incluso da pistas de cómo preparar un tupper para la oficina que se aleje del hastío. Y el video blog El Cocinero Fiel, de quien me declaro fan absoluta, explica de forma muy clara cómo se cocinan buenos platos. Muchos de ellos, de los grandes. Uno de mis preferidos es el de unas tostadas con el sello de Mario Sandoval, del restaurante Coque. Perfectas, como dice el vídeo, para una de esas mañanas de domingo tranquilas y pacíficas.
Martín Berasategui es uno de los pocos grandes chefs que se desmarcan y ofrecen algo más en la red. En su espacio de Twitter (@Berasategui) no sólo hay recetas, sino información más personal acerca del día a día en el restaurante y en su carrera. Creo que, con el tiempo, otros cocineros estrella seguirán su ejemplo. Porque, en lo que se refiere a los fogones, Internet tiene muy buen gusto.
Aprovecho la ocasión para desearles unas muy felices fiestas y un gran 2010 lleno de grandes momentos alrededor de una buena mesa.
En las Navidades pasadas ya se empezó a escuchar. Ahora, el debate ha vuelto con fuerza: ¿son apropiados los regalos navideños entre empresas en plena crisis? ¿No darán una imagen demasiado ostentosa que acabe siendo perjudicial? Mientras algunas compañías contratan los servicios de consultorías para parecer más austeras, hay expertos en márketing que recuerdan uno de los auténticos objetivos de estos detalles: dejar huella en el destinatario. Y, para conseguirlo, lo mejor es intentar ser original e ir más allá de la típica botella de Rioja o de la clásica corbata. Por eso, incluso para regalos personales, he recopilado algunas propuestas que me han llamado la atención:
- Cómase el Belén. En el obrador de la marca Carlota’s se elaboran galletas a mano, de forma artesanal. Y se personalizan con cualquier motivo, incluso con logos de compañías. Su último lanzamiento es una gama de estos dulces con motivos navideños, desde los Reyes Magos hasta el abeto, pasando por la Virgen María, San José y hasta el Niño Jesús. Cuestan 2,50 euros cada una y se venden en la sección de delicatessen de Isolee, en la madrileña calle de Claudio Coello.
- Descarga de adrenalina. Sólo apto para regalar a aventureros de confianza que quieran comenzar el año con una buena descarga de adrenalina. El pack Aire y Motorde la agencia de viajes Rumbo, que se vende desde 200 euros, incluye actividades como saltos en paracaídas y cursos de iniciación al kitesurf. Y también la posibilidad de conducir un Ferrari F430 o un Lambroghini Gallardo.
- Cesta ecológica. Le Pain Quotidien es una tienda delicatessen con unos desayunos que ganan fama a pasos agigantados en las mañanas de la capital. Y con un pan artesanal que es imposible dejar intacto en el camino a casa… En estas fechas, propone cestas con suculentes productos ecológicos comercializados por pequeñas empresas. Además, se pueden confeccionar a gusto del cliente. La más barata tiene un precio de 30 euros.
- Los mejores hoyos, en papel. El libro Campos de Golf del Mundo recoge imágenes de los mejores y más exclusivos campos de golf del mundo a lo largo de 200 páginas, siempre desde la persectiva del jugador. Algunos de ellos, además, nunca han sido fotografiados. Cuesta 65 euros y lo edita La Esfera de los Libros.
Un maridaje peculiar: chocolate de Petit Plaisir y albariño de Paco & Lola
- ¿Brunch o curso de sushi? El exclusivo hotel Mirasierra Suites ha lanzado los bonos Feliz Día, que se componen de sus actividades clásicas. Entre ellas destacan el brunch dominical y los recién lanzados cursos de iniciación a la cocina japonesa, en los que es posible aprender a elaborar un buen sushi o cuáles son los secretos de la tempura perfecta. Además, el curso puede continuarse con una cena degustación japonesa. El precio de cada bono parte de los 65 euros.
- Albariño y chocolate. Las bombonerías Petit Plaisir, que comercializan chocolate belga de lo más tentador, se ha aliado con la bodega gallega Paco & Lola para proponer un maridaje de lo más inusual: chocolate con albariño. Aunque el comensal no se atreva con la mezcla, atrevida pero suculenta, las dos cosas por separado están buenísimas. El paquete cuesta 40 euros.
- El sumiller, en casa. Ars Gaudeo es una empresa que une la organización de eventos con el vino y la gastronomía. Para estas fechas, han lanzado un servicio de cata de vino a domicilio conducido por un sumiller que, además, se puede obsequiar. El funcionamiento es sencillo: se envía el cheque regalo y, una vez acordada la fecha, el equipo de la compañía se traslada una hora antes a donde indique el cliente para prepararlo todo con manteles, decantadores y copas aportados por la propia empresa. Hay cinco modalidades de cata, que incluyen monovarietales y cavas. Los precios de cada servicio oscilan entre los 360 y los 500 euros.
- Para acompañar una buena timba. Las Navidades casi son sinónimo de largas reuniones con familiares y amigos en las que suelen caer largas partidas de cartas. ¿Por qué no acompañarlas de un buen trago? Glenmorangie, el whisky de malta superpremium del gigante del lujo LVMH, ha lanzado Glenmorangie Póker, un pack que incluye una botella de Glemorangie The Siget, una de las etiquetas más exclusivas de la destilería, una baraja de cartas francesa y distintas fichas. Cuesta 45 euros. ¿Cuál es el premio para el ganador? Desde Glenmorangie proponen que se libre de pagar la siguiente botella…
Tomar un combinado es fácil: no hay más que mezclar un destilado normalillo con un refresco. Los pequeños detalles, como el toque de pulco y las gotas de limón untadas en el borde del vaso -si procede- sólo dependen del gusto del consumidor y de la diligencia del camarero.
La cosa se complica cuando el trago viene de una buena botella… especialmente si ésta es de whisky de malta. La presión por no echar a perder el preciado licor, o la competitividad por ver quién es el que mejor lo disfruta, suelen ser fuente de polémica: ¿qué tipo de vaso es el mejor? ¿Con o sin hielo? ¿Se puede suavizar con agua o hay que sufrir tomándolo a palo seco?
Hace unos días, Ronnie Cox, brand ambassador de la destilería The Glenrothes (y premiado por la Asociación Escocesa del Whisky), vino a España a presentar el Vintage 1998, el último lanzamiento de la casa. Así que aproveché para pedirle unos consejos:
- Curvas en los vasos: “Definitivamente, el vaso debe tener los lados curvados para capturar los aromas”, dice Cox. Para él, lo mejor es un vaso de jerez si se degusta el whisky solo y un vaso de vino blanco si se toma con un poco de agua.
- Paciencia con el hielo: “Es costumbre entre los conocedores de whiskies de malta tomarlo solo”, comenta el experto. “Pero, dependiendo del momento, es más adecuado añadir unas gotas de agua”. Eso sí, se debe tener en cuenta que los maltas más viejos no se suelen llevar bien con el líquido elemento. Se puede, por otro lado, tomar la copa con hielo. Pero hay que ser paciente: “El hielo hace que los aromas no salgan, por lo que hay que esperar si los empleamos”, dice Cox. “Y es súper importante que el hielo esté hecho de agua sin cloro que pueda destruir los sabores delicados del malta”, matiza.
- El cóctel, con los jóvenes: El brand ambassador de The Glenrothes no ve con buenos ojos que un buen malta se emplee para hacer un cóctel: el whisky es tan intenso que eclipsaría a otros sabores. No obstante, recomienda una botella joven (de 10 ó 12 años) si se quieren hacer mezclas.
- Los años no siempre son un grado: El whisky con más años… ¿es siempre el mejor? “Depende del momento”, dice Cox. “Para tomar antes de dormir o para completar una noche perfecta, sí. Y también para tomarlo en tu sillón favorito, escuchando música clásica o jazz, sólo o con tus mejores amigos. Pero estos whiskies son grandes caballeros y pueden cansar si se toman con frecuencia”, advierte.
Por cierto, hoy se presenta en Madrid The Macallan Lalique III, un malta de 57 años que se encuentra entre los más caros del mundo. ¿Tendrá éxito en estas Navidades?
Boccondivino, uno de los mejores italianos de la capital, en Madrid Restaurantes Solidarios
Los que se perdieron Madrid Restaurant Week, un evento por el que algunos de los locales más prestigiosos de la capital elaboran menús especiales a precios reducidos, tienen una segunda oportunidad. Madrid Restaurantes Solidarios arrancó motores el pasado viernes y finaliza el próximo domingo 15.
El funcionamiento de esta iniciativa, organizada por la red de reservas de restaurantes Livebookings y Turismo de Madrid, es bastante similar a la de Madrid Restaurant Week. Los más de 60 establecimientos que se han sumado a ella han elaborado un menú especial para la ocasión, a un precio cerrado que oscila entre los 20 y los 40 euros. Si se reserva mesa a través de www.salir.com, uno de los portales de Livebookings, se destinan dos euros de cada menú a la ONG elegida por los organizadores como beneficiaria, Acción Contra el Hambre.
En mi opinión, la cartera de restaurantes que se han apuntado es mucho más variada que la de Madrid Restaurant Week. Los hay para todos los gustos y de todas las nacionalidades. Ahí van algunos de mis preferidos:
- Boccondivino: Sin duda, uno de los mejores italianos de la capital. En el menú de 40 euros que ha preparado se encuentran platos como el pulpo guisado con tomate y vinagre de vino y la pasta corta de Cerdeña con albóndigas, tomate e hinojo silvestre.
- El Chaflán: Juan Pablo Felipe, su chef y alma máter, es Premio Nacional de Gastronomía y uno de los personajes más prolíficos y brillantes del panorama culinario español. No se ha puesto especialmente espléndido para esta ocasión, con un menú de 25 euros más IVA compuesto de chipirón con parmentier, buey con boletus y piñones y tiramisú. Pero es una buena oportunidad. El Chaflán siempre merece la pena.
- El Verdil: Uno de los restaurantes del exclusivo Hotel Mirasierra Suites. El menú de 35 euros que ha preparado pone la nota exótica a Madrid Restaurantes Solidarios, con crema fría de ñame con yogur y zanahoria y solomillo de avestruz con torta de yuca y chips de patata, entre otros platos.
- La Panza es Primero: Mexicanos con cerveza fresquita, guacamole del bueno, buen ambiente y una decoración absolutamente genial. Sin pretensiones gastronómicas, pero correctos y muy divertidos. Se han acogido los seis restaurantes de la cadena. Y dos de ellos están en la calle Libertad y en la calle de La Palma, zonas clásicas de la noche madrileña. El menú que han preparado para esta ocasión es de 26 euros.
- New York Burger: Un recién estrenado local de espectaculares hamburguesas. En el menú, de 30 euros y para dos personas, se pueden elegir fingers de queso de entrante y un tentador brownie de postre. Además de la estrella de la carta…
Madrid Restaurantes Solidarios también tiene un toque original con restaurantes como La Casatafiore, donde los camareros cantan ópera, y D’Fábula, con una interesante revisión de la gastronomía madrileña. Aquí se puede consultar el listado completo de los resturantes y de los menús que han confeccionado, así como los proyectos de Acción Contra el Hambre a los que irán destinados los dos euros de cada comensal. Así da gusto ser solidario, ¿o no?
Papillote de langostinos, uno de los nuevos (y sabrosos) platos de la carta de China Crown
China Crown es un restaurante de una céntrica zona de la capital. Sirve, entre otros mucho platos, unos dim sum que compiten muy seriamente con los del Tse Yang del Villa Magna y un pollo con auténticas guindillas de Sichuan sólo apto para amantes-sufridores del picante. Ahora, China Crown celebra su veinte aniversario por todo lo alto con una sencilla decoración recientemente renovada y con platos nuevos, como un sabroso papillote de langostinos. No es el único local que su propietaria, la empresaria María Li Bao, tiene en la capital. Justo al lado se encuentra Sushiwakka, de corte japonés. Destaca por una genial barra de sushi en la que se sirven piezas preparadas con ingredientes tan originales como el foie y la manzana.
China Crown no es ningún templo gastronómico. Ni falta que hace. Es, a cambio, un local agradable, en el que uno se siente muy cómodo y en el que se come francamente bien. Todo, además, con una muy buena relación calidad-precio. En mi opinión, muy recomendable para ir a comer en un día de trabajo o para una cena tranquila con la pareja o los amigos.
Pero lo que más me gusta del restaurante de Li Bao es que, en sus veinte años de vida, no ha tenido ningún tipo de reparo en mantener con orgullo su condición de restaurante chino. No se ha puesto la socorrida etiqueta de ‘asiático’ que han abanderado muchos para seguir sirviendo los mismos tallarines. Ni ha tenido miedo de ser confundido con el típico chino de comida barata para estómagos resistentes. Es un chino sin complejos.
Una recomendación: reserven antes si quieren ir a comer a diario.
Las tres añadas de Arinzano con uno de los platos de Píncipe de Viana
Picados. Así tuvieron que salir los directivos de la patronal de los bodegueros españoles de la reunión que mantuvieron hace poco para hacer balance de esta vendimia y de la situación del mercado en el primer trimestre de 2009. La cosa, para estos expertos, no pinta demasiado bien. Por ejemplo, durante los tres primeros meses del año, la gente gastó en vino fuera de casa un 14% menos respecto al mismo periodo del año anterior. Y, aunque sea algo difícil de cuantificar, hay muchos restauradores que apuntan que los vinos más suculentos -y más caros- se llevan la peor parte.
Por eso sorprenden lanzamientos como el que hizo Chivite, una de las bodegas más prestigiosas y antiguas de España, en pleno verano. Arinzano es una nueva y genial colección de vinos de la que, de momento, sólo hay tres añadas en el mercado, 2000, 2001, y 2002. No están tremendos por casualidad: han logrado la distinción de Vinos de Pago. Es decir: está demostrado que sus uvas vienen de pequeñas fincas muy particulares y que se han elaborado con mucho mimo. De hecho, la certificación como Vino de Pago es la más alta que contempla la legislación vinícola en España.
El precio del 2001, mi preferido, ronda los 80 euros en tiendas especializadas. Así que no es difícil que en las cartas de vinos de los restaurantes se marquen más de tres cifras por una de estas botellas… ¿No es un momento arriesgado para lanzar estos vinos? Por muy redondos y elegantes que sean, ¿no asustará su precio a más de un comensal?
En Chivite no parecen estar asustados. Durante la presentación en sociedad de los caldos en Príncipe de Viana explicaron que, aunque hay que tomarse esta crisis con cautela, llevan desde 1988 detrás de estos vinos, cuando los Chivite se hicieron con una pequeña finca del siglo XI. Un sueño de más de veinte años que ha merecido la pena. Habrá que ver cómo van las ventas durante estos meses y durante las navidades. ¿Funcionará el porque yo lo valgo de Chivite?
Lúa Monasterio es Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y experta en periodismo de estilo de vida. Desde la Facultad comenzó a escribir sobre gastronomía y ocio, en el extinto portal elvino.com, que por aquél entonces pertenecía a TPI.
Luego pasó a ser coordinadora de redacción en el periódico sectorial Negocios del Vino y la Restauración. Pero cuando se enamoró definitivamente del sector fue en su etapa de redactora en Actualidad Económica, donde ha pasado tres años escribiendo todo tipo de reportajes de estilo de vida para ejecutivos y empresarios. Fue entonces cuando entendió la importancia que tienen para el negocio los momentos vividos al apagar el ordenador.
Gonzalo Rengifo, director general de Pictet Funds en Iberia y Latam Venimos de mercados muy complicados, ganando mucho terreno perdido en 2008 y captando la atención de los inversores, quienes sólo han empezado a comprar activos de más riesgo, principalmente deuda corporativa. Sin embargo los mercados ya han descontado las buenas noticias de los planes de estímulo y apoyo de gobiernos y bancos centrales -que han rescatado al sistema financiero y puesto orden a una situación bastante compleja-.
El 89% de los asesores financieros cree que la situación económica en España no mejorará en 2010 y más del 80% recomienda prudencia a los inversores, según la encuesta de €FPA España
El hotel Hospes de Madrid, uno de los más elegantes de la capital, y la galerista Soraya Cartategui, especializada en pintura holandesa y flamenca de los siglos XVI y XVII, proponen hacer un viaje sensorial al Siglo de Oro.