Refuerza la exposición a consumo emergente y su apuesta por el oro

Carmignac Gestion invierte en bancos europeos por primera vez en tres años

Es más proclive al riesgo desde agosto porque Draghi ha cambiado la misión del BCE, garante ahora de la estabilidad financiera de la eurozona.

Alicia M. Serrano | 03 octubre del 2012 - 21:20 hrs.
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Autor imagen: Imagen cedida

Las últimas medidas tomadas por el presidente del BCE han tenido un efecto muy positivo en la deuda soberana de países con problemas, como España, pero la cuestión es si han provocado un cambio hasta el punto de hacer necesaria la modificación de la perspectiva inversora. Para Didier Saint-Georges, miembro del Comité de Inversiones de Carmignac Gestion, la respuesta es afirmativa, lo que explica los movimientos en sus carteras desde septiembre. Cambios que se resumen en cuatro puntos: la inversión en el sector financiero europeo, el aumento de la exposición al riesgo, el refuerzo del tema de consumo emergente y la continuidad de su apuesta por el oro.

Según el experto, Mario Draghi ha entendido que la única forma de actuar era rompiendo el círculo vicioso de endeudamiento público, contagio bancario y caída del crecimiento económico, mediante la construcción de un muro entre el riesgo soberano y el del sector bancario que establece las bases para que los bancos no sufran el riesgo derivado de la situación macroeconómica.

De la nueva actitud del BCE, Saint-Georges extrae dos conclusiones que se materializan en la estrategia de inversión de la casa. En primer lugar, el sector financiero es el gran beneficiario, por lo que uno de los principales cambios que Carmignac ha efectuado en las carteras de sus fondos globales ha sido invertir en el sector bancario europeo por primera vez en tres años. Así, en el Carmignac Patrimoine, esa actitud se ha traducido en la inversión en deuda bancaria: dentro de la cartera de bonos corporativos (que supone el 15% del fondo), ha incluido deuda emitida por bancos como BBVA, Santander, y de otras entidades de países periféricos, como Telefónica o Iberdrola. Saint-Georges explica que ahora están preparados para hacerlo, cosa que no ocurría en julio, de forma que por exposición temática, los bancos europeos suponen ahora el 5% de las carteras globales.

El segundo lugar, Draghi ha dejado claro que no prestará dinero directamente a los estados pero está generando la confianza necesaria para poner freno a la huida de capitales hacia activos refugio que no ofrecen rentabilidad, como los bonos del Tesoro estadounidenses o alemanes. A su juicio, tendrá éxito si es capaz de frenar ese movimiento y devolver parte de los capitales hacia activos más rentables, facilitando la financiación de países como España. Así, en el Carmignac Securité, la exposición a deuda publica española e italiana se ha elevado hasta el 10%.

Cambio de misión

En resumen, la actitud del BCE cambia materialmente su misión, que pasa de un mero control de la inflación a una más centrada en controlar la estabilidad financiera de la eurozona, lo que explica ese cambio de la gestora en el último mes hacia una visión más proclive a asumir riesgos y poco interesada en invertir en deuda pública de países seguros (en el Carmignac Patrimoine hay un 15% de deuda estadounidenses, pero es utilizada como herramienta de gestión de riesgos).

Pero eso no significa que dejen de vigilar la evolución del crecimiento económico de forma global. Así, en Europa, Saint-Georges deja claro que el tándem Francia-Alemania no puede salvar de la recesión a toda Europa. De hecho, cree que la situación en el país galo se está deteriorando rápidamente y que las medidas están llegando tarde. En EE. UU., el principal desafío es el llamado precipicio fiscal, que en cualquier caso -y aunque no suponga un impacto del 4% en el crecimiento económico de 2013, como dicen las peores estimaciones-, pondrá presión en el crecimiento económico, sea cual sea el Gobierno electo. Eso sí, la Fed seguirá apoyando tanto al sector financiero como a la economía real.

En el mundo emergente y a pesar de los datos de los últimos años, considera que empiezan a darse signos convergentes que sugieren que la situación empieza a mejorar. Cree que quizá es demasiado pronto para afirmar que hay un punto de inflexión pero entiende que sí puede estar afrontándose un nueva fase del ciclo, por lo que está reforzando el tema del consumo y la mejora de vida emergente en sus fondos (con exposición del 38,4% en las carteras globales).

Y también ha invertido en deuda pública de esos mercados: en el Carmignac Patrimoine, la exposición es del 3%. Además, en el Emerging Patrimoine, los gestores han incrementado la exposición a bolsa, una de las fuentes de rentabilidad del fondo, junto a los tipos de interés de dichos países (gracias al control de la inflación, empiezan a reducirse, algo positivo para la deuda pública) y las divisas.

Con respecto a la historia de las materias primas, siguen positivos a pesar de la desaceleración emergente puesto que, según Saint-Georges, no es una cuestión de caída de volumen en la demanda, sino de la tipología de materias primas demandadas. En un entorno de monetarización de la deuda y de ampliación de la masa monetaria en las grandes divisas, es difícil hacer previsiones, explican en la gestora, por lo que sus posiciones en dólares y euros se sitúan en torno al 40% de las carteras, una visión muy neutral. Y una situación que beneficia a los activos reales. Su preferencia se centra en los metales preciosos, y en especial el oro, porque no está expuesto al ciclo económico.

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