
Fernando Bernad, gestor de Bestinver, lo tiene claro. La solución para la economía española no es la compra de deuda por parte del Banco Central Europeo (BCE) ni la subida de impuestos ni la reforma laboral que se ha llevado a cabo. La salida pasa, a su juicio, por atravesar una crisis profunda en la que se reduzca el endeudamiento, se liberalice lo más posible y se elimine el gasto improductivo para volver a ser competitiva. "Cualquier cosa que no sea eso es retrasar el problema", asegura.
En una presentación organizada por la red social Unience, Bernad precisó que la adquisición de deuda española (o de cualquier otro país) con dinero nuevo por parte del BCE no es bueno ni para España ni para Europa y lo único que conseguirá es compartir las dificultades y generar problemas inflacionarios a medio plazo "aunque ahora parezca difícil de ver".
En todo caso, asegura que ninguna de esas circunstancias es "relevante" (aunque asegura que no las menosprecia y que probablemente van a seguir provocando momentos de pánico puntuales) puesto que en su modo de inversión lo que se mira es el largo plazo y la calidad/precio de las compañías en las que invierten. Y, precisamente, esa filosofía valor se está aprovechando ahora de los bajos precios a los que han llegado algunas compañías muy buenas. "Tenemos 15 joyas entre manos en la cartera europea", dice Bernad, quien está absolutamente convencido de que "a largo plazo vamos a dar buenas rentabilidades".
De momento, en su fondo global Bestifond mantienen su reparto de 80% de la cartera en compañías internacionales (principalmente europeas porque donde encuentran más oportunidades habitualmente) y 20% del mercado ibérico, con especial atención a las empresas portuguesas. No pretenden cambiar esta ponderación pese a los eventos de los últimos meses y están "atentos", asegura Bernad, a lo que pueda pasar en España para "estar preparados para reaccionar". Y mientras tanto, "aprovechamos la volatilidad todo lo que podemos".
Miedo a los bancos
Por ahora, y parece que por un periodo prolongado, no tienen intentención de invertir en bancos, ni españoles ni europeos, porque no se fían de ellos. "Si los bancos no se prestan dinero entre sí porque no se fían entre ellos, ¿por qué voy a invertir yo como inversor ordinario?", dice Bernad tras asegurar que los bancos están protegidos y no sobrevivirían por ellos mismos sin ese apoyo. "Y nosotros no invertimos en compañías que no puedan sobrevivir", apostilla.
Entre los grandes valores españoles tampoco están presentes en Telefónica o Inditex. En los últimos vaivenes han aprovechado para aumentar su presencia en Iberdrola y se mantienen en Repsol. A cambio, les siguen gustando especialmente algunas grandes compañías portuguesas, como Semepa, Portugal Telecom o Sonae, que en muchos casos se verían, a su juicio, incluso beneficiadas de una salida de Portugal del euro. Un escenario que no está en el centro de sus previsiones, pero al que Bernad hizo referencia en varias ocasiones durante su presentación.
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