El final apocalíptico de la gestión activa no está tan cerca

La apocalipsis del tinto de verano

TRIBUNA de Jaime Pérez-Maura, director de Allfunds Bank Investment Consulting.

Jaime Pérez-Maura | 01 octubre del 2012 - 10:15 hrs.
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Autor imagen: Cedida

Hay cosas en la vida tan buenas que si no existieran habría que inventarlas. No sé a quién se le ocurrió, pero el jamón ibérico y el tinto de verano fueron buenos inventos. Otras cosas, en cambio, no es que sean buenas, sino que son necesarias... La gestión activa es una de ellas. No es que sea bueno, sino que el gestor activo es necesario para dar sentido a un mercado que carece de él. El gestor activo es una rara avis, un ser utópico que la razón creó y que ahora muchos quieren eliminar, reduciendo el debate a estadísticas, dando razones a soluciones más "consistentes" pero no por ello más lógicas.

El Mercado que nadie entiende necesita de agentes que lo perfeccionen, gestores que se levanten todos los días intentando superarse a sí mismos, intentando descifrar y poner en valor buenas compañías que la dictadura del mercado mantiene en el ámbito de lo desconocido. Si no hubiera alguien con intención de superar límites, los límites no se superarían, si no hubiera alguien tratando de batir al mercado, el mercado sería perfectamente imperfecto con todo lo que ello conlleva. Cuando se critica la gestión activa se hace de forma genérica, en su injusto conjunto, olvidando que parte del problema está en (algunos) sujetos que la ejecutan, no en la propia idea; algo así como en la Religión, sea cual sea, que nace de una búsqueda honorable de una verdad sobre lo inexplicable para que luego lleguemos los humanos y desvirtuemos dicha idea por completo.

Otro de los problemas que se aduce para acabar con este mamífero (casi todos los gestores activos son humanos, y por tanto: mamíferos) es el coste que suponen frente alternativas más "baratas". En ese argumento no falta razón, pero no es suficiente como para matar por completo la idea, el concepto. Será el propio mercado, con las leyes que lo rigen (oferta/demanda) el que acabará por poner equilibrio entre pagar "mucho" y pagar "demasiado". Que va a cambiar la estructura de comisiones es evidente, lógico y necesario para la propia subsistencia de las gestoras, algo que no es ni bueno ni malo, simplemente pasará, pero la idea perdurará. Es cuestión de tiempo.

Lo más paradójico de todo, es que muchos de quienes se envuelven en la bandera de la gestión pasiva, buscan a través del asset allocation batir a los índices de referencia mediante "building blocks" (quédense con estas dos palabras, son muy socorridas en el mundo en el que vivimos), mediante la combinación de índices, un ejercicio un poco cínico, puesto que si se niega la mayor: "La gestión activa no aporta valor"... ¿por qué uno se cree más listo que nadie y pretende para sí lo que niega a los demás? "La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida", que diría Rubén Blades.

El final apocalíptico de la gestión activa y la llegada de la dictadura de lo "pasivo" no está tan cerca y muchos tendrán que esperar con un buen jamón en la boca y un tinto de verano en la mano.

 

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