Mike Mangan, gestor de Harris Associates, boutique de Natixis Global AM

“La Bolsa americana supone una gran oportunidad para el inversor paciente”

Según Mike Mangan, gestor del Harris Associates Concentrated US Value explica cuáles son los requisitos que tiene que cumplir una compañía para entrar en la cartera de su fondo.

Óscar R. Graña | 11 octubre del 2012 - 10:20 hrs.
Mike_mangan

Autor imagen: Foto cedida

El mercado americano se encuentra en una situación muy contradictoria. Las negativas predicciones sobre la evolución macroeconómica, el abismo fiscal y las elecciones presidenciales son factores que han contagiado el pesimismo a los inversores. Sin embargo, existen un buen número de compañías que cotizan a unos precios muy atractivos que, en opinión de Mike Mangan, gestor del Harris Associates Concentrated US Value Fund, dentro de una cartera podrían ofrecer una atractiva rentabilidad al inversor paciente, de largo plazo, que no se deje intimidar por la volatilidad y el ruido ensordecedor que a menudo envuelve al mercado.

Eso es precisamente a lo que se dedica el gestor de Harris Associates, boutique perteneciente a Natixis Global Asset Management (NGAM) que actualmente gestiona 40.500 millones de dólares en activos en Estados Unidos. Los requisitos que tiene que cumplir una compañía para formar parte de su fondo los tiene muy claros. “Invertimos en empresas que estén claramente por debajo de su valor intrínseco, presenten unas fuertes previsiones de crecimiento a largo plazo y cuenten con buenos equipos directivos”. Entrar en su cartera no es sencillo, ya que su estrategia pasa por crear una cartera muy concentrada.

“Habitualmente, está formada por entre 18 y 22 valores. Sólo incluimos en la cartera las mayores convicciones, independientemente de cuál sea la capitalización o el sector al que pertenezca la empresa”. No obstante, existen límites. Una compañía no puede tener una ponderación superior al 10% en el fondo. Asimismo, a nivel sectorial, el peso de una industria no puede sobrepasar el 25%. Según explica Mangan, las decisiones sobre qué valor entra o no en la cartera se toman tras una votación realizada entre los miembros del equipo, que semanalmente se reúnen para debatir las potenciales oportunidades que puedan aparecer.

A la hora de vender, sin embargo, el proceso es más sencillo. “Siempre que un valor entra en nuestra cartera, lleva asociado un precio de compra y uno de venta. Cuando alcanza uno u otro, la posición se deshace automáticamente”, afirma el gestor. “Somos ante todo gestores con un estilo de inversión basado en los fundamentales que buscamos explotar las ineficiencias del mercado americano”. A su juicio, la Bolsa de Estados Unidos representa una atractiva oportunidad de inversión de cara al largo plazo. “El PER al que cotiza es de apenas 14 veces y el pay-out está en el 30%, cuando históricamente se sitúa en el entorno del 50%”.

No son los únicos aspectos que ve positivos respecto a este mercado. Unos balances empresariales que gozan de buena salud y unas valoraciones por debajo de la media histórica son factores que, según Mangan, deberían elevar el interés por la Bolsa americana. Sin embargo, en el actual entorno no todo vale. “La rentabilidad debe estar ponderada en función del riesgo que se adopta para obtenerla. Esto es un aspecto al que prestamos especial atención y que nos diferencia claramente de nuestros competidores”, asegura el experto. “No nos centramos tanto en el mercado como en el análisis fundamental de cada compañía”.

Apuesta por consumo cíclico y entidades financieras

Para el gestor, el tamaño de la compañía juega un papel secundario. El 60% del fondo está invertido en empresas con una capitalización superior a los 25.000 millones de dólares. En este sentido, destaca que el 11% esté en empresas con un tamaño de entre 2.000 y 5.000 millones. Por sectores, el consumo cíclico es en el que, a su juicio, se encuentran más oportunidades. Tan es así que el peso de esta clase de compañías en el fondo roza el 35%, tres veces más de la ponderación del sector en el índice. Otro al que sobrepondera en la cartera es el financiero (18%). De hecho, de las tres principales posiciones del fondo, dos -Wells Fargo y J.P.Morgan Chase- pertenecen a este sector.

En su opinión, el hecho de que estos valores coticen hoy a precios atractivos se explica en parte por las ventas masivas que sufrió el mercado de renta variable estadounidense durante los años más duros de la crisis financiera (2008 y 2009). “Aquel momento representó una gran oportunidad para los gestores que aplicamos una estrategia centrada en el valor. Ahora estamos en un punto muy parecido, en el que si eres capaz de elegir bien las compañías y mover con acierto la cartera, puedes darle a tu cliente una excelente rentabilidad a largo plazo. No se trata de comprar y mirar hacia otro lado, sino de hacer una gestión activa”.

Para ello, sin embargo, es importante no dejarse intimidar por la volatilidad. “Si tienes vocación de largo plazo, la volatilidad no debe suponer ningún problema. Riesgo y volatilidad son conceptos diferentes. El verdadero riesgo es perder dinero”, afirma. Aunque Mangan reconoce que el inversor sigue mostrándose muy reacio a entrar en renta variable, afirma haber apreciado un creciente interés por parte de los inversores europeos y japoneses, principalmente. El buen comportamiento del mercado serviría de reclamo. En 2012, el Harris Associates Concentrated US Value Fund ofrece un retorno del 9,4%, cuatro puntos por debajo del índice de referencia.
 

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