En el largo plazo, la tendencia es que la calidad de su deuda mejore

La deuda de países emergentes es una historia en crecimiento

TRIBUNA de Javier Mallo de Vargas, codirector de Ventas de Legg Mason Global AM en España y Portugal.

Javier Mallo de Vargas | 03 septiembre del 2012 - 06:30 hrs.
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Autor imagen: Imagen cedida

La historia celebra la suerte y el valor de aquellos que, con un comienzo humilde, lograron grandes cosas. No faltan historias de este tipo en los países en desarrollo.

Estos países están aprovechando su potencial económico y esto se está reflejando en el aumento incesante de deuda con grado de inversión en los países emergentes. A medida que las infraestructuras mejoran y los mercados financieros maduran, cada vez más empresas y gobiernos ganan credibilidad en las agencias de rating, un hecho que los inversores escépticos no pueden ignorar por mucho tiempo.

Las rentabilidades de los bonos emergentes llaman la atención –con una media de 374 puntos básicos por encima de las letras americanas a cierre de junio–, pero la mejora de la calidad de las oportunidades de inversión es en lo que realmente hay que fijarse. Por ejemplo, en 1995, menos del 10% del índice JPM EMBI Global Index tenía grado de inversión; hoy lo tiene más del 60%.

Esto no quiere decir que no haya ranas entre los príncipes en la deuda de países emergentes. Las hay, y los diferenciales se encargan de reflejarlo. Pero en el largo plazo la tendencia es que la calidad mejore y que haya un mayor universo de oportunidades para los inversores.

Además del aumento de la calidad, las rentabilidades de los bonos emergentes también hacen atractiva esta inversión, como fuente de ingresos, por un lado, y como potencial colchón ante una futura subida de tipos de interés en Estados Unidos, por otro.

De hecho, los bonos de países emergentes ofrecen tres oportunidades para los inversores globales: deuda soberana en divisa local, deuda soberana en dólar y crédito en dólar. De los tres tipos, la tremenda expansión del crédito es lo que más destaca. En el año 2000, el crédito suponía menos del 11% del total; 12 años después, representa el 70%.

Dada la gran expansión en este sector y la complejidad que entraña evaluar factores de riesgo en muchos países y divisas diferentes, es esencial contar con especialistas. Es necesaria la experiencia y un enfoque global para poder beneficiarse de las oportunidades a largo plazo que están surgiendo en este tipo de activo emergente.

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