
El inversor está muy preocupado por la incertidumbre existente en el ámbito macroeconómico. Sin embargo, en términos de rentabilidad-riesgo y si se tienen en cuenta las atractivas valoraciones que actualmente ofrece el mercado de cara al largo plazo, este entorno no sería más incierto de lo que tradicionalmente lo ha venido siendo hasta ahora. “Esta creencia generalizada tendría más que ver con la percepción por parte del inversor, que estaría demasiado obsesionado con las incertidumbres existentes y con su ansia por la seguridad”, asegura Jim O’Neill, presidente de Goldman Sachs Asset Management en su tradicional carta semanal.
Esta negativa percepción por parte del inversor tendrían mucho que ver con las grandes cuestiones que pesan sobre la economía: abismo fiscal en Estados Unidos, desaceleración del crecimiento económico en China y crisis de deuda de la eurozona. Respecto a este último punto, O’Neill considera que, “como viene siendo costumbre, estos días ha sido un periodo de mucho ruido y pocas noticias nuevas en Europa”. Todo sigue girando en torno al mayor o menor grado del ajuste fiscal. A esto se añade ahora el hecho de que Merkel podría estar estudiando la posibilidad de recortar impuestos en Alemania para impulsar las importaciones procedentes de los socios comunitarios.
En lo que respecta a los periféricos, quizá la rebaja de la calificación de la deuda española haya recibido toda la atención que cabía esperar, si bien la reacción del mercado demuestra que al inversor le interesó más bien poco. Más agradables fueron las noticias provenientes de Italia. “La economía transalpina sorprendió con un repunte del índice de producción industrial, algo que en mi opinión, no debería coger de improvisto a los inversores teniendo en cuenta el aumento mostrado por el PMI en el mes de septiembre”, afirma el presidente de Goldman Sachs AM.
En Estados Unidos la atención no la centraron los datos económicos, sino el ‘drama’ que le genera al inversor la posibilidad de una repentina victoria del candidato republicano, Mitt Romney. “Todos vamos a estar en ascuas hasta que se produzca el siguiente debate presidencial y hasta que llegue el día de las urnas”, afirma. A nivel macroeconómico, en el país se están publicando algunos datos muy interesantes. “Las últimas cifras sugieren que la economía americana está haciendo progresos en lo que respecta a la reducción de sus desequilibrios externos con relación al PIB”.
El caso de China
En lo que respecta al tercer gran foco de incertidumbre -China-, los rumores de mercado apuntan a un crecimiento del PIB más fuerte de lo esperado en el tercer trimestre del año. “Mi interés en lo que respecta al país sigue centrándose en que su economía pase de un crecimiento basado en la cantidad a uno en la calidad. En este punto, tengo la intuición de que la cúpula de gobierno entrante mostrará un claro compromiso con las reformas y acelerará algunas de ellas. Una persona que conoce bien los entresijos de la política china asegura que si el máximo órgano ha pasado de nueve a siete miembros, eso es una señal positiva”, indica O’Neill.
A nivel sectorial, los últimos datos de ventas de automóviles en China mostraron cierta debilidad. “Lo que no está claro es hasta qué punto esta decepción de las cifras guarda relación con el sentimiento anti-japonés surgido a raíz del conflicto entre ambos países por la soberanía de las islas Diaoyu. Por lo pronto, se sospecha que mucho, ya que las ventas de automóviles nipones se redujeron significativamente”. Esto lo evidencia el hecho de que las ventas de Toyota cayesen un 49% con respecto a hace un año, afirma el experto.
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